Después de aquella noche en la que su mujer misteriosa se despidiera con un beso, Klaus sentía que algo en su vida no estaba bien, una lluvia de recuerdos lo quemaba por dentro, los errores que cometió, el daño que causó no solo a sus amigos sino a su propia familia, nunca paso por su cabeza que, el indestructible, el insensible, el destripador tendría miedo. -¿Que me esta pasando? ¿Que rayos tiene aquella mujer con sus misteriosos ojos, que me dejan sin palabras?- se preguntaba.
Necesitaba verla, necesitaba de ella. Sus sentimientos estaba confusos, no sabia si Kara seria su salvación o su perdición.
El siguiente día, caminando por el parque en el que su vida dio un giro indescriptible. Sintió que alguien tocaba su hombro, este virándose vio que era, Kara.
-¿Que tal, Señor Mikaelson, sera que algún día me sorprende usted ?, las únicas veces que nos hemos visto siempre he sido yo, la que lo ha encontrado.
Este sorprendido responde -Señorita Blake, algún día lo haré, lo prometo. ¿Que tal si salimos hoy?--Lastimosamente no podré aceptar su invitación, tendré una presentacióna señor Niklaus-
-No importa señorita Blake, no me rendiré hasta que me diga un si- respondió entre risas.
Kara le responde -Lo harè, no se preocupe. En este momento me tengo que ir Señor Mikaelson, pero nos veremos pronto esta se despide con un calido beso en la mejilla y una sonrisa, Klaus agarra el brazo de la chica y con un pequeño empujón, estos dos quedaron frente a frente, este le dio un beso, el cual los dos se quedoron sin palabras y esta corrió hasta su auto, toco sus labios y se fue.
El con una sonrisa en su rostro, suspiro y dijo -Esta mujer me mata-.
Llegó la noche, y Klaus no se quitaba de la cabeza la presentación que habìa mencionado su amada, comenzó a mover sus influencias hasta que encontró el teatro en que se presentaría, se vistió y fue hacia allá.
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